NUEVOS HOGARES, NUEVOS DESAFÍOS: ¿ES POSIBLE INTEGRAR FAMILIAS?

Lic. Carina Mansour

Universidad de Flores (UFLO), Argentina

Licenciada en Ciencias para la Familia en la Universidad Austral. Counselor. Psicóloga Social. Especialista en Familia.

Correo electrónico:

carinamansour@gmail.com


Cita recomendada: Mansour, C. (2026). Nuevos hogares, nuevos desafíos: ¿Es posible integrar familias? Revista de Divulgación Crisis y Retos en la Familia y Pareja, 8(1), 13-16. https://doi.org/10.22402/j.rdcrfp.unam.8.1.2026.639.13-16


Resumen

El presente trabajo tiene por finalidad realizar un aporte a la construcción de las nuevas familias, dado que, si bien son muchos los distractores sociales y paradigmas por los que nos vemos afectados como sociedad, la familia sigue siendo un terreno fértil en que se van a desarrollar sus integrantes y los vínculos entre ellos. De acuerdo con los parámetros posmodernos, la inclusión de la mujer en mundo del trabajo, las perspectivas económicas, sociales, culturales, estamos frente a muchos planteos que nos atraviesan. La integración de familias a ensamblar y los vínculos como red, son desafíos en que como sociedad debemos encarar si, luego de una separación y/o divorcio, es posible establecer un nuevo núcleo familiar que complemente intrínsicamente. Al parecer, varios interrogantes surgen a la hora de concretar este anhelo. Por último, la familia, grupo, (estructura), cuya integración es posible en el mundo de hoy, si se tiene en cuenta una serie de valores que se acuerda sostener y compartir.Palabras clave: familia, esamble, vínculos, conflicto.


FAMILIA

Los cambios sociales, económicos y culturales han hecho que el concepto de familia se redefina. La familia tradicional, patriarcal deja de ser el único tipo de organización posible. Los modelos familiares han ido variando de manera sustancial en el nuevo siglo, tal como lo señala el texto de Donati (2004), “…ante la creciente variabilidad de formas familiares, el declinar de una representación dominante de familia no indica la desaparición de la familia, sino estamos ante un proceso sociocultural de re-diferenciacion de la familia a través del cual emerge una confrontación entre diversas representaciones” (p. 20)

Según los distintos contextos sociales en los que nos encontramos inmersos como sociedad y como seres individuales, se hace necesario apostar a los vínculos que conforman la familia y es interesante considerar las nuevas estructuras.

Marmo y Losada (2020) expresan que:

“más allá de las múltiples transformaciones que ha recibido la familia en su historia, es innegable su poder y su valor. La sociedad requiere que la familia continue aportando miembros, los eduque, les otorgue herramientas para su desarrollo e inserción laboral y a su vez que los adultos trabajen para obtener sus propios recursos que posibiliten la mantención de sus congéneres. Ello es posible por la afectividad, el amor, los valores  y  los  misceláneos  sentimientos

que se desarrollan entre los integrantes del grupo familiar. Monoparentales, ensambladas, con hijos provenientes de otro vientre materno, con diferentes elecciones sexuales, con varios divorcios y nuevas uniones, niños a cargo de sus abuelos, padres ausentes pero presentes en la vida de otros niños que no son sus propios hijos, hermanos que no se hablan y cuñados que son como hermanos, convivientes con suegros, con hijos, sin hijos. Todas son familias. La complejidad en la que se desarrolla la vida cotidiana imperante en este siglo no deja escapar a las familias y ofrece heterogeneidad familiar” (p 26-27).

En esta línea, según Donati (2004), “…la familia como relación entre público y privado. La familia es el ámbito en el que el individuo adquiere criterio diferenciador entre la esfera privada y la esfera pública de la existencia. Este criterio es esencial para la formación de la personalidad, para adquirir un sentido primario de la propia identidad, y para aprender a relacionarse con otros” (p. 39)

ENSAMBLE

Dentro de este concepto, hay varias características para tener en cuenta y es menester abordarlas, dado que, con el aumento de separaciones y divorcios de las últimas décadas, se ha observado un incremento notable en el número de personas con hijos que se vuelven a casar o simplemente conviven en pareja luego de la ruptura del vínculo conyugal.

Si bien en Argentina se las conoce como” familias ensambladas” y en México como “familias de segunda vuelta”, en la mayoría de habla hispana no poseen un nombre específico.

  Vázquez y González (2019), en su obra Ensambladas afirman que “Cuando hablamos de familias ensambladas hacemos referencia a aquellas familias rejuntadas, religadas, vueltas a armarse. Hablamos de piezas que bien pueden haber tenido su identidad por separado y ahora, al revincularse, se descubren en un nuevo montaje, en una nueva propuesta. En realidad, todas las familias son ensambladas, porque todo el organismo familiar, sea como sea, se compone de partes muy diferentes que deben ubicarse en su rol para comenzar a orquestar” (p 15). 

Es decir, que la misma nace después de que al menos uno de sus miembros sufre una perdida. Así, se suele hablar de familias re-constituidas, re-compuestas, re-construidas, re-organizadas, amalgamadas, mixtas, entre otros términos.

Si bien aquí, me sustento en un abordaje teórico, lejos nos encontramos de darle un nombre a la recomposición familiar para no quedar encasillados, y que las alternativas de formar familia son posibles bajo los parámetros que nos convocan como personas desde una moral, una comunicación abierta y asertiva, escucha atenta, respeto y por supuesto el amor que nos une como tal, tarea que como sujetos converge en la línea del núcleo primario social.

VÍNCULOS

Los vínculos nos sostienen, nos ligan, son el lazo primario que como personas nos forjan en nuestra concepción de sujeto, desde un plus bio-psico-social, que comienza desde el nacimiento con el primer contacto externo con los que nos reciben, padres, cuidadores, etc.

Desde la perspectiva de la psicología social, el trabajo de Spinatelli (2007) señala que:

“Es importante destacar que todo vínculo con un objeto presente, esta influido por las experiencias anteriores, que se han tenido con otros objetos. O sea que esta históricamente determinado. El vínculo es una estructura compleja, que incluye un sujeto y un objeto, su mutua interrelación, con procesos de comunicación y aprendizaje. Es bicorporal y tripersonal. Toda relación sujeto objeto es bidireccional. Pichón Riviere considera al sujeto como emergente de un sistema vincular, a partir del Inter juego entre necesidad y satisfacción. Conceptualiza este interjuego (necesidad/satisfacción), entre sus causas internas y externas que operan en la constitución del sujeto en términos de dialéctica entre el sujeto y la trama vincular en que las necesidades cumplen su destino vincular gratificándose o frustrándose. Esta contradicción entre necesidad y contradicción se da en el interior del sujeto, sin embargo, en tanto y en cuanto las fuentes de gratificación se encuentran en el exterior, el sujeto se relacionará con él, ira en su búsqueda, para conseguir dicha satisfacción. Por lo tanto, la necesidad será el fundamento motivacional de toda experiencia de contacto con el mundo exterior. Fundamento motivacional de todo aprendizaje y todo vinculo” (p 8).

Distintas características conforman este concepto de vínculo. Según Carmona (2010) […] “deben ser afectivos, duraderos, nos ayudan a ser mejores y tienen que influir en la vida” (p 14-15). Según estas líneas mencionadas, el vínculo en la heterogeneidad familiar que muestran nuestros pares y la reconstrucción familiar es posible.

CONFLICTO

El conflicto, palabra disruptiva, genera crisis en cualquier vínculo y más si lo incorporamos en el contexto de familias ensambladas, pero no siempre suele ser nocivo, si nos encontramos en la vida cotidiana, dado que puede ser una oportunidad de crecimiento e integración.

Según Sureda-Camps (2007):

“El conflicto forma parte de la cotidianidad, pero no constituye una situación “deseable” por razones evidentes: se trata de una vivencia no grata, que acostumbra a ir acompañada de emociones negativas como la ira, el miedo, la culpa, etc.” […] “el conflicto puede ser contemplado como un reto, como un estímulo para nuestra creatividad. Asimismo, puede significar una oportunidad de crecer como personas y de profundizar nuestras relaciones. Desde esta óptica se sustenta

que los conflictos pueden gestionarse de forma positiva, contribuyendo a preservar las relaciones-en la medida de los posible-y limitando el grado de malestar que conllevan las situaciones de conflicto. La visión de conflicto como oportunidad de crecimiento y de cambio, no pretende obviar la desazón que implica vivir un conflicto, sino que propone centrarse en los aspectos positivos de este. Desde una óptica positiva, los conflictos actúan a modo de alarma, y nos indican que algo no funciona, emplazándonos a buscar nuevos recursos con los que afrontar la situación generadora de desacuerdo y de malestar” (p. 22).

De acuerdo con la bibliografía considerada para este trabajo, ensamblar familias es posible si entre los adultos responsables se lleva a cabo una organización o reestructuración de recursos emocionales, roles y empatía. Cada oportunidad positiva debe ser potenciada, asimismo, cada oportunidad negativa debe convertirse en un recurso para fomentar la creatividad para con los vínculos y propiciar una mayor calidad de vida familiar.

REFERENCIAS

Carmona, G. (2010). El poder de nuestros vínculos. Patris.

Donati, P. (2004). Manual de sociología de la familia, EUNSA. 

Losada, A. V, & Marmo, J. (2019).Manual de psicología de la familia. EDUCA.

Spinatelli, J. S. (2007). 1907-2007. 100 años del maestro Enrique Pichón Riviere.

Sureda-Camps, M. (2007). Como afrontar el divorcio. Ed Wolters Kluwer.

Vázquez, V., & González,  M.A  (2019). Ensambladas. Ed. Albatros.


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