{"id":515,"date":"2020-12-31T02:00:02","date_gmt":"2020-12-31T02:00:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/?p=515"},"modified":"2024-03-01T00:56:45","modified_gmt":"2024-03-01T00:56:45","slug":"una-percepcion-negativa-de-la-enfermedad-renal-cronica-favorece-la-depresion-y-una-pobre-calidad-de-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/investigacion\/una-percepcion-negativa-de-la-enfermedad-renal-cronica-favorece-la-depresion-y-una-pobre-calidad-de-vida\/","title":{"rendered":"\u00bfUNA PERCEPCI\u00d3N NEGATIVA DE LA ENFERMEDAD RENAL CR\u00d3NICA FAVORECE LA DEPRESI\u00d3N Y UNA POBRE CALIDAD DE VIDA?"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-columns has-2-columns is-layout-flex wp-container-3\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow\"><p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-medium wp-image-547\" src=\"http:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/MTRO.-Isa\u00edas-229x300.png\" alt=\"\" width=\"229\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/MTRO.-Isa\u00edas-229x300.png 229w, https:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/MTRO.-Isa\u00edas.png 476w\" sizes=\"(max-width: 229px) 100vw, 229px\" \/><\/p>\n<p>Mtro. Isa\u00edas Vicente Lugo-Gonz\u00e1lez\u00a0 \u00a0<\/p><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow\"><p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-medium wp-image-548\" src=\"http:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Dr.-Reynoso-225x300.jpg\" alt=\"\" width=\"225\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Dr.-Reynoso-225x300.jpg 225w, https:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Dr.-Reynoso.jpg 589w\" sizes=\"(max-width: 225px) 100vw, 225px\" \/><\/p>\n<p>Dr. Leonardo Reynoso-Erazo<\/p><\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\"><em>Unidad de Investigaci\u00f3n Interdisciplinaria en Ciencia de la Salud y Educaci\u00f3n (UIICSE). Facultad de Estudios Superiores Iztacala, UNAM<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Contacto: <br> isaiasvlg@comunidad.unam.mx <br> leoreynoso@gmail.com  <\/p>\n\n\n<p><strong>Cita recomendada:<\/strong><\/p>\n<p>Lugo, I. y Reynoso, L. (2021). \u00bfUna percepci\u00f3n negativa de la enfermedad renal cr\u00f3nica favorece la depresi\u00f3n y una pobre calidad de vida?<em>. Revista de Divulgaci\u00f3n Crisis y Retos en la Familia y Pareja, 2<\/em>(2),<\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>La Enfermedad Renal Cr\u00f3nica (ERC) es uno de los padecimientos que tiene mayores consecuencias econ\u00f3micas y sanitarias en M\u00e9xico, siendo una de las principales causas de atenci\u00f3n hospitalaria y de urgencias (M\u00e9ndez et al., 2010). Su desarrollo se relaciona con secuelas de diabetes mellitus tipo 2, hipertensi\u00f3n arterial sist\u00e9mica y glomerulonefritis. La ERC es un padecimiento en el que progresivamente se pierde la funci\u00f3n de los ri\u00f1ones por lo que se depender\u00e1 en forma permanente de un tratamiento sustitutivo como di\u00e1lisis peritoneal, hemodi\u00e1lisis o trasplante renal (M\u00e9ndez et al., 2010).<\/p>\n<p>Los pacientes en Hemodi\u00e1lisis (HD) se ven sometidos a estresores muy importantes como son: acudir a tres sesiones de HD semanalmente con una duraci\u00f3n aproximada de tres horas, restringir el consumo de l\u00edquido y alimentos, y utilizar diversos medicamentos complementarios para el manejo de la enfermedad (M\u00e9ndez et al., 2010).<\/p>\n<p>Como consecuencia de vivir estos cambios en su vida, entre el 30 y el 80% de los pacientes experimentan consecuencias emocionales como depresi\u00f3n y afectaciones en su calidad de vida (Chilcot 2012; Goh &amp; Griva, 2018). En este sentido, autores como Rees et al. (2017) aseguran que estas repercusiones emocionales y de calidad de vida se pueden deber en gran medida a la forma en que se percibe o entiende la enfermedad.<\/p>\n<p>Para explicar este proceso Diefenbach y Leventhal (1996) proponen el Modelo de Sentido Com\u00fan y Representaci\u00f3n de la Enfermedad (MSCRE), mediante el cual se considera que cada persona construye una percepci\u00f3n cognitiva y emocional sobre su padecimiento. Dependiendo de \u00e9sta, cada persona experimentar\u00e1 diversas repercusiones emocionales y responder\u00e1 a ellas de forma diferente. La percepci\u00f3n de la enfermedad se organiza en dos dimensiones generales: 1) percepci\u00f3n cognitiva, la que incluye subdimensiones como identidad (experiencia perceptual de la enfermedad, es decir, tipo, lugar y cantidad de s\u00edntomas o sensaciones som\u00e1ticas que se consideren correspondientes a la enfermedad), causas (creencias sobre lo que caus\u00f3 la enfermedad), temporalidad (duraci\u00f3n que se cree que tendr\u00e1 la enfermedad), consecuencias (efectos percibidos y experimentados en diferentes \u00e1reas de la vida, como resultado de la enfermedad), control personal (capacidad percibida de controlar la enfermedad) y coherencia (claridad con la que se entiende la enfermedad en t\u00e9rminos del tipo de s\u00edntomas, duraci\u00f3n de los mismos y temporalidad de la enfermedad); y 2) percepci\u00f3n emocional o consecuencias emocionales derivadas de los s\u00edntomas de la enfermedad, sensaciones som\u00e1ticas experimentadas, o bien, del resultado de vivir con un padecimiento cr\u00f3nico (Diefenbach &amp; Leventhal, 1996).<\/p>\n<p>Con base en estos elementos, el presente trabajo tuvo como prop\u00f3sito evaluar en qu\u00e9 manera se relaciona la percepci\u00f3n de la enfermedad, la depresi\u00f3n y la calidad de vida en pacientes con ERC.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQui\u00e9nes participaron?<\/strong><\/p>\n<p>Se llev\u00f3 a cabo un estudio observacional, trasversal y correlacional en el que participaron voluntariamente 45 pacientes con ERC en HD que eran tratados en una cl\u00ednica de atenci\u00f3n al enfermo renal de la Ciudad de M\u00e9xico, de los cuales 29 (64.4%) fueron mujeres y 16 (35.6%) hombres, con un promedio de edad de 39.80 a\u00f1os (<em>DE=<\/em>12.592).<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo se realiz\u00f3 el estudio?<\/strong><\/p>\n<p>Para el desarrollo del estudio, se acudi\u00f3 directamente con los pacientes durante su sesi\u00f3n de HD, se les explic\u00f3 el objetivo de la investigaci\u00f3n, solicit\u00e1ndoles su participaci\u00f3n voluntaria para responder una bater\u00eda de evaluaci\u00f3n compuesta por los siguientes instrumentos:<\/p>\n<p><em>Cuestionario Breve de Percepci\u00f3n de Enfermedad<\/em> (BIPQ; Broadbent et al., 2006)<strong>: <\/strong>instrumento para la evaluaci\u00f3n de la percepci\u00f3n de la enfermedad, en formato breve. Se emplearon seis \u00edtems, de los nueve, que eval\u00faan las subdimensiones de consecuencias, temporalidad, control personal, identidad, coherencia y percepci\u00f3n emocional de la enfermedad. Cada \u00edtem, se responde con una escala continua de 11 puntos que van de 0-10. Los datos m\u00e1s cercanos a cero implican un nivel bajo en la variable y puntajes cercanos a 10 indican lo contrario.<\/p>\n<p><em>Inventario de Depresi\u00f3n de Beck<\/em> (IDB Jurado et al., 1998<strong>)<\/strong>: instrumento para evaluar la severidad de la sintomatolog\u00eda de depresi\u00f3n. Para su uso en pacientes con ERC se recomienda usar solo 14 \u00edtems, no considerando los de tipo fisiol\u00f3gico-som\u00e1tico. Cada \u00edtem cuenta con cuatro opciones de respuesta que van de cero a cuatro puntos, por lo que su rango oscila entre cero y 42; considerando, un punto de corte de 16 puntos para afectaciones cl\u00ednicamente significativas (Kellerman et al., 2010).<\/p>\n<p><em>Escala del Estado Funcional y Calidad de Vida Relacionada con la Salud <\/em>(COOP-WONCA, van Weel et al., 1995). Cuestionario que comprende siete escalas (f\u00edsica, emocional, actividades cotidianas y sociales, cambio en el estado de salud, estado de salud y dolor) sobre la percepci\u00f3n de calidad de vida en las dos \u00faltimas semanas. Cada pregunta tiene cinco opciones de respuesta que van de 1 a 5, por lo que, a mayor puntuaci\u00f3n, peor calidad de vida.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 resultados se obtuvieron? <\/strong><\/p>\n<p>Se realizaron an\u00e1lisis descriptivos de variables sociodemogr\u00e1ficas, cl\u00ednicas y de percepci\u00f3n de enfermedad, depresi\u00f3n y calidad de vida. Adem\u00e1s, se llev\u00f3 a cabo un an\u00e1lisis de correlaci\u00f3n Rho de Spearman para las variables de percepci\u00f3n de enfermedad, depresi\u00f3n y calidad de vida.<\/p>\n<p>En la tabla 1 se muestra el promedio y la desviaci\u00f3n est\u00e1ndar de las respuestas dadas en cada uno de los \u00edtems de percepci\u00f3n de enfermedad (BIPQ), puntuaci\u00f3n en depresi\u00f3n (IDB) y en calidad de vida (COOP-WONCA).<\/p>\n<p>Como se puede observar, en general, los pacientes perciben un impacto moderado de la ERC, as\u00ed como s\u00edntomas y repercusiones emocionales. Por otro lado, consideran al padecimiento como cr\u00f3nico (temporalidad), se perciben capaces de controlar la enfermedad y la entienden claramente (coherencia).<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-medium wp-image-552 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/tabla1-1-300x119.png\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"119\" srcset=\"https:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/tabla1-1-300x119.png 300w, https:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/tabla1-1-768x303.png 768w, https:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/tabla1-1.png 954w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con los s\u00edntomas de depresi\u00f3n se encontr\u00f3 que, en promedio los pacientes puntuaron en un nivel bajo (&lt; 16) de depresi\u00f3n con un rango entre cero y 16 puntos, ubic\u00e1ndose con estos datos solo un paciente, y una calidad de vida que supera la media te\u00f3rica del instrumento (&lt; 21) en t\u00e9rminos positivos, con un rango entre ocho y 29.<\/p>\n<p>Respecto de la relaci\u00f3n entre la percepci\u00f3n de enfermedad, depresi\u00f3n y calidad de vida, en la tabla 2 se muestran los datos.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-medium wp-image-554 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/TABLA-2-300x121.png\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"121\" srcset=\"https:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/TABLA-2-300x121.png 300w, https:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/TABLA-2-768x308.png 768w, https:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/TABLA-2-1024x411.png 1024w, https:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/TABLA-2.png 1307w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p>Como se puede observar, mayores consecuencias percibidas de la enfermedad, m\u00e1s s\u00edntomas experimentados, menor control personal y menos coherencia, as\u00ed como m\u00e1s consecuencias emocionales reportadas se asocian de manera importante con la depresi\u00f3n. Con respecto al impacto en la calidad de vida, la percepci\u00f3n emocional se relacion\u00f3 espec\u00edficamente con mayores consecuencias percibidas, mayores s\u00edntomas de la enfermedad y mayor impacto emocional.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 se concluye con los hallazgos? <\/strong><\/p>\n<p>Las evidencias encontradas como resultados del presente estudio concuerdan con los datos de la literatura de investigaci\u00f3n en el contexto de la relaci\u00f3n entre una percepci\u00f3n negativa de la enfermedad, los s\u00edntomas de depresi\u00f3n y el impacto en la calidad de vida en pacientes con ERC (Chilcot, 2012; Rees et al., 2017).<\/p>\n<p>En este contexto, se resalta la importancia de la percepci\u00f3n y su impacto en diferentes \u00e1reas vinculadas con la enfermedad (Chilcot, 2012). Cabe se\u00f1alar que, la forma de percibir la enfermedad ser\u00e1 diferente en cada persona, dicha percepci\u00f3n es individualizada y no necesariamente relacionada con la perspectiva m\u00e9dica (Diefenbach &amp; Leventhal, 1996). Desde esta l\u00f3gica, aquellas repercusiones emocionales y en la calidad de vida no dependen, exclusivamente, de la complejidad y severidad de la enfermedad, sino que, estar\u00e1n mediadas y reguladas por la forma en que se perciba \u00e9sta. (Diefenbach &amp; Leventhal, 1996).<\/p>\n<p>Tomar en cuenta la percepci\u00f3n que los pacientes tengan de su enfermedad tiene grandes aportes cl\u00ednicos y te\u00f3ricos dado que se parte de un modelo que sienta las bases para la comprensi\u00f3n de este fen\u00f3meno. Respecto del primer elemento, es importante reconocer que en el \u00e1rea de atenci\u00f3n cl\u00ednica-m\u00e9dica normalmente no se toma en cuenta las creencias, expectativas y percepciones de los pacientes (Kucukarslan, 2016). Esto plantea una forma de abordaje para entender y planear intervenciones sobre las repercusiones psicosociales de la enfermedad.<\/p>\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><a>Broadbent, E., Petrie, K., Main, J., &amp; Weinman, J.\n(2006). The brief illness perception questionnaire. <em>Journal of Psychosomatic Research. 60,<\/em> 631-637.\nDOI:10.1016\/j.jpsychores.2005.10.020<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Chilcot, J. (2012). The importance of illness perception in\nend\u2010stage renal disease:\nassociations with psychosocial and clinical outcomes. <em>Seminars in Dialysis<\/em>, <em>25(1),<\/em> 59-64.<\/p>\n\n\n\n<p>Diefenbach, M. A., &amp;\nLeventhal, H. (1996). The common-sense model of illness representation:\nTheoretical and practical considerations. <em>Journal of Social Distress and the\nHomeless<\/em>, <em>5<\/em><em>(1),<\/em> 11-38. DOI: 10.1007\/BF02090456\n<\/p>\n\n\n\n<p>Goh, Z. S., &amp;\nGriva, K. (2018). Anxiety and depression in patients with end-stage renal\ndisease: impact and management challenges-a narrative review. <em>International\nJournal of Nephrology and Renovascular Disease<\/em>, <em>11<\/em>, 93-102. <a href=\"http:\/\/dx.doi.org\/10.2147\/IJNRD.S126615\">http:\/\/dx.doi.org\/10.2147\/IJNRD.S126615<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Jurado, S., Villegas, M., M\u00e9ndez, L., Rodr\u00edguez, F.,\nLoperena, V. y Varela, R. (1998). La estandarizaci\u00f3n del Inventario de\nDepresi\u00f3n de Beck para los residentes de la Ciudad de M\u00e9xico. <em>Salud Mental,<\/em> 21, 26-31. <a href=\"http:\/\/biblat.unam.mx\/es\/revista\/salud-mental\/\">http:\/\/biblat.unam.mx\/es\/revista\/salud-mental\/<\/a> <\/p>\n\n\n\n<p>Kellerman, Q. D.,\nChristensen, A. J., Baldwin, A. S., &amp; Lawton, W. J. (2010). Association\nbetween depressive symptoms and mortality risk in chronic kidney disease. <em>Health\nPsychology<\/em>, <em>29<\/em>(6), 594. DOI: 10.1037\/a0021235<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e9ndez-Dur\u00e1n, A., M\u00e9ndez-Bueno, J. F., Tapia-Y\u00e1\u00f1ez,\nT., Mu\u00f1oz Montes, A., &amp; Aguilar-S\u00e1nchez, L. (2010). <em>Epidemiolog\u00eda de la insuficiencia\nrenal cr\u00f3nica en M\u00e9xico. <\/em><em>Revista de <\/em><em>Di\u00e1lisis y Trasplante Renal,31(1),<\/em> 7-11. doi: 10.1016\/S1886-2845(10)70004-7<\/p>\n\n\n\n<p>Kucukarslan, S. N. (2016). Using the Common Sense Model in daily clinical practice for improving\nmedication adherence. <em>Journal of\nClinical Outcomes Management, 23(5),<\/em> 227-230. <a href=\"http:\/\/www.jcomjournal.com\">www.jcomjournal.com<\/a> <\/p>\n\n\n\n<p>Rees, J., Chilcot, J.,\nDonnellan, W., &amp; Soulsby, L. (2018). Exploring the nature of illness\nperceptions in people with end\u2010stage kidney disease. <em>Journal of Renal Care<\/em>, <em>44<\/em>(1),\n19-29. DOI: 10.1111\/jorc.12225<\/p>\n\n\n\n<p>Van Weel, C.,\nK\u00f6nig-Zahn, C., Touw-Otten, F. W. M. M., Van Duijn, N. P., &amp; Meyboom-de\nJong, B. (1995). COOP\/WONCA Charts. <em>A Manual. Groningen, The Netherlands:\nWONCA\/ERGHO\/NCH<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.umcg.nl\/SiteCollectionDocuments\/research\/institutes\/SHARE\/assessment%20tools\/handleiding_coopwonca2edruk.pdf\">https:\/\/www.umcg.nl\/SiteCollectionDocuments\/research\/institutes\/SHARE\/assessment%20tools\/handleiding_coopwonca2edruk.pdf<\/a> <\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>Las opiniones expresadas por los autores no necesariamente reflejan la postura del editor de la publicaci\u00f3n. Esta revista es una publicaci\u00f3n semestral en espa\u00f1ol, arbitrada, de acceso abierto y licenciamiento <em>Creative Commons<\/em>; puede ser reproducida con fines no lucrativos, siempre y cuando se cite la fuente completa y su direcci\u00f3n electr\u00f3nica. De otra forma requiere permiso previo por escrito.  <\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Mtro. Isa\u00edas Vicente Lugo-Gonz\u00e1lez\u00a0 \u00a0 Dr. Leonardo Reynoso-Erazo Unidad de Investigaci\u00f3n Interdisciplinaria en Ciencia de la Salud y Educaci\u00f3n (UIICSE). 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