{"id":1869,"date":"2026-01-05T01:30:00","date_gmt":"2026-01-05T01:30:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/?p=1869"},"modified":"2026-01-07T14:35:29","modified_gmt":"2026-01-07T14:35:29","slug":"han-muerto-los-monstruos-del-machismo-y-la-violencia-o-solo-han-cambiado-de-mascara","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/analisis\/han-muerto-los-monstruos-del-machismo-y-la-violencia-o-solo-han-cambiado-de-mascara\/","title":{"rendered":"\u00bfHAN MUERTO LOS MONSTRUOS DEL MACHISMO Y LA VIOLENCIA O SOLO HAN CAMBIADO DE M\u00c1SCARA?"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-media-text alignwide is-stacked-on-mobile\" style=\"grid-template-columns:30% auto\"><figure class=\"wp-block-media-text__media\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"244\" height=\"301\" src=\"https:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/image-1.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-1870 size-full\"\/><\/figure><div class=\"wp-block-media-text__content\">\n<p><em>Dr. Francisco Javier Robles Ojeda<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Ayudante de prefesor de asignatura \u201cB\u201d y docente en la Divisi\u00f3n de Educaci\u00f3n Continua de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala, UNAM. Docente a nivel posgrado en la Universidad del Valle de M\u00e9xico y la Universidad de Londres. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Correo electr\u00f3nico:<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"mailto:solucion20@hotmail.com\">solucion20@hotmail.com<\/a> &nbsp;<\/p>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Cita recomendada:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Robles, F. (2026). \u00bfHan muerto los monstruos del machismo y la violencia o solo han cambiado de m\u00e1scara?<em> Revista de Divulgaci\u00f3n Crisis y Retos en la Familia y Pareja, 8<\/em>(1), 17-22. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.22402\/j.rdcrfp.unam.8.1.2026.640.17-22\">https:\/\/doi.org\/10.22402\/j.rdcrfp.unam.8.1.2026.640.17-22<\/a><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p>Resumen<\/p>\n\n\n\n<p>Suele creerse que el machismo es un fen\u00f3meno del pasado, asociado a generaciones anteriores y a formas evidentes de violencia. Sin embargo, este persiste y se adapta al presente mediante expresiones m\u00e1s sutiles y normalizadas. Este art\u00edculo analiza c\u00f3mo nuevas formas de machismo -como los micromachismos en la vida cotidiana y la violencia de g\u00e9nero en entornos digitales\u2014 perpet\u00faan desigualdades en las relaciones entre hombres y mujeres, muchas veces disfrazadas de actitudes modernas o aparentemente inofensivas. Se abordan tambi\u00e9n las creencias que contribuyen a su invisibilizaci\u00f3n, as\u00ed como las respuestas sociales emergentes que buscan cuestionarlas y transformarlas. Al final de este texto, se propone una reflexi\u00f3n cr\u00edtica sobre las continuidades y mutaciones del machismo en el siglo XXI y se destacan iniciativas de resistencia, como colectivos de hombres en revisi\u00f3n cr\u00edtica y formas de ciberactivismo antipatriarcal, que apuntan hacia relaciones m\u00e1s equitativas y conscientes.<em>Palabras clave<\/em>:&nbsp; machismo, perspectiva de g\u00e9nero, violencia de g\u00e9nero<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><strong><em>INTRODUCCI\u00d3N<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Durante d\u00e9cadas, el t\u00e9rmino \u201cmachismo\u201d ha estado asociado a figuras autoritarias y conductas abiertamente violentas que, poco a poco, cre\u00edmos haber dejado atr\u00e1s. Pensar en un hombre machista evocaba al padre severo o al esposo que no dejaba hablar a su mujer. Sin embargo, en el mundo contempor\u00e1neo, muchas de estas formas han mutado: se han vuelto m\u00e1s sutiles, m\u00e1s adaptadas al lenguaje de lo pol\u00edticamente correcto e incluso, en algunos casos, se disfrazan de buenas intenciones. \u00bfSignifica esto que el machismo est\u00e1 desapareciendo o, por el contrario, que est\u00e1 aprendiendo a camuflarse ya sea a trav\u00e9s de nuevas formas que pasan desapercibidas o nuevos medios por los que se transmite? A continuaci\u00f3n, se reflexionar\u00e1 de manera breve acerca de algunas de estas transformaciones del machismo en el siglo XXI.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>MACHISMO \u2013 ANTES Y AHORA<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En pleno siglo XXI, se piensa que el machismo y la violencia en las relaciones de pareja han quedado en el pasado, relegadas a una \u00e9poca tan distante como las pel\u00edculas cl\u00e1sicas de mediados del siglo XX. En esas narrativas, era com\u00fan que las mujeres fueran representadas como sumisas y abnegadas, y que soportaran malos tratos en nombre del amor, tanto en el noviazgo como en el matrimonio. Sin embargo, ese machismo \u201caparentemente superado\u201d contin\u00faa presente, adoptando &nbsp;nuevas formas &nbsp;que, aunque menos<\/p>\n\n\n\n<p>visibles, siguen afectando profundamente las relaciones actuales.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, Magallanes y Bard (2017) proponen que, as\u00ed como los movimientos feministas han evolucionado en distintas olas, los movimientos reaccionarios -es decir, las respuestas sociales que buscan resistirse al avance del feminismo- tambi\u00e9n han mutado. Desde esta perspectiva, podr\u00edamos hablar de una primera, segunda y tercera ola de machismo, cada una adapt\u00e1ndose a los cambios culturales y sociales, pero manteniendo el n\u00facleo de la desigualdad y el control sobre las mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p>Creer que el machismo ha sido superado es, parad\u00f3jicamente, uno de los mayores factores que permite su persistencia. Esta falsa sensaci\u00f3n de progreso reduce la atenci\u00f3n a conductas machistas, lo que facilita que nuevas formas -m\u00e1s sutiles, pero igualmente da\u00f1inas\u2014 pasen inadvertidas y se normalicen, reproduciendo as\u00ed patrones de violencia similares a los del machismo tradicional. En ese sentido, De la Torre (2017) refiere que muchas adolescentes comparten la creencia de que las conductas machistas pertenecen a generaciones anteriores, lo que las vuelve m\u00e1s vulnerables a reproducir o tolerar estas pr\u00e1cticas sin reconocerlas como tales. Una encuesta informal realizada a hombres en la Ciudad de M\u00e9xico (ActitudFem, 2015), indag\u00f3 sobre sus percepciones acerca del machismo. En sus respuestas se refleja una creencia recurrente: \u201cEs un estereotipo muy marcado, no<\/p>\n\n\n\n<p>creo que sea real, inclusive, actualmente el macho mexicano es muy diferente; nada m\u00e1s es como \u2018nos lo pintaron\u2019 hace mucho tiempo\u201d (ActitudFem, 2015, 02:11). Esta percepci\u00f3n puede impedir una reflexi\u00f3n cr\u00edtica sobre aquellas conductas que, aunque no sean expl\u00edcitas o violentas, reproducen desigualdades de g\u00e9nero bajo el disfraz de modernidad.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"386\" height=\"258\" src=\"https:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/image-1.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1871\" srcset=\"https:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/image-1.jpeg 386w, https:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/image-1-300x201.jpeg 300w\" sizes=\"(max-width: 386px) 100vw, 386px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Por otra parte, Sandoval et al., (2016) destacan un fen\u00f3meno llamativo: muchos varones mexicanos no se identifican como machistas ni justificar\u00edan actos de violencia directa \u2014por ejemplo, golpear a una mujer por querer estudiar\u2014 pero al mismo tiempo reproducen discursos que perpet\u00faan estereotipos de g\u00e9nero. Entre estos, se encuentra la idea de que \u201ca las mujeres hay que cuidarlas\u201d o que \u201ces correcto ayudarles en sus labores dom\u00e9sticas\u201d, expresiones que, aunque parecen benevolentes, refuerzan una visi\u00f3n paternalista que sigue ubicando a las mujeres en un lugar de subordinaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>NUEVAS FORMAS DE MACHISMO<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>MICROMACHISMOS<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El t\u00e9rmino <em>micromachismo<\/em> fue acu\u00f1ado a finales del siglo XX por el psic\u00f3logo Luis Bonino para referirse a un amplio espectro de conductas sutiles, cotidianas y a menudo normalizadas, que perpet\u00faan el poder masculino en las relaciones. Estas pr\u00e1cticas, aunque &nbsp;no &nbsp;siempre &nbsp;&nbsp;son &nbsp;&nbsp;evidentes,&nbsp; &nbsp;generan<\/p>\n\n\n\n<p>malestar, desigualdad y control en la vida de las mujeres. Entre ellas se encuentran: evitar participar en tareas dom\u00e9sticas, fingir cercan\u00eda emocional sin un compromiso real, descalificar las opiniones de las mujeres, minimizar sus emociones, o justificarse constantemente para no asumir responsabilidades compartidas.<\/p>\n\n\n\n<p>Bonino (2005) se\u00f1ala que estas microviolencias -t\u00e9rmino que tambi\u00e9n utiliza- se diferencian de la violencia f\u00edsica en su forma, pero no en su fondo. Ambas responden a una l\u00f3gica de poder y control, y aunque los micromachismos no dejan marcas visibles, erosionan el bienestar emocional y psicol\u00f3gico de quienes los viven. Un ejemplo cotidiano es el otorgar m\u00e1s tiempo de palabra a los varones en espacios p\u00fablicos o familiares, o asumir de manera autom\u00e1tica que la mujer ser\u00e1 quien cuide a los hijos o gestione los asuntos del hogar.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"386\" height=\"258\" src=\"https:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/image-3.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1873\" srcset=\"https:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/image-3.jpeg 386w, https:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/image-3-300x201.jpeg 300w\" sizes=\"(max-width: 386px) 100vw, 386px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>La gravedad de los micromachismos radica en su sutileza: al estar integrados en las din\u00e1micas cotidianas, muchas veces ni siquiera quienes los ejercen son conscientes de su carga sexista. Esto los hace m\u00e1s dif\u00edciles de detectar y de confrontar, tanto en el \u00e1mbito \u00edntimo como en el social. Adem\u00e1s, al no ser percibidos como formas \u201creales\u201d de violencia, son desestimados o justificados bajo la idea de que \u201cno es para tanto\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>VIOLENCIA DE G\u00c9NERO 2.0<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Con el surgimiento del internet y el auge de las redes sociales &nbsp;en el siglo XXI, la &nbsp;violencia<\/p>\n\n\n\n<p>machista tambi\u00e9n ha encontrado nuevos canales de expresi\u00f3n. En estos espacios virtuales, donde es posible interactuar con miles de personas, difundir mensajes masivamente y, en muchos casos, mantener el anonimato, se han multiplicado las manifestaciones de violencia de g\u00e9nero. Este fen\u00f3meno ha sido denominado por algunos autores como <em>violencia de g\u00e9nero 2.0<\/em> (Tarri\u00f1o y Garc\u00eda-Carretero, 2015). Entre los factores que facilitan esta forma de violencia se encuentran: la rapidez con la que se difunden los mensajes, el acceso generalizado a plataformas digitales, la permanencia de los contenidos en la red, y la posibilidad de esconder la identidad real de quien agrede. Estas condiciones han permitido que agresiones que antes estaban limitadas al entorno cercano \u2014como el control, el acoso o la difamaci\u00f3n\u2014 ahora tengan un alcance mucho mayor, amplificando su impacto emocional y social.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/image-2.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1872\" width=\"346\" height=\"231\" srcset=\"https:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/image-2.jpeg 386w, https:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/image-2-300x201.jpeg 300w\" sizes=\"(max-width: 346px) 100vw, 346px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>De acuerdo con Tarri\u00f1o y Garc\u00eda-Carretero (2015), las principales manifestaciones de esta violencia son: a) distribuci\u00f3n de material \u00edntimo-sexual sin consentimiento (conocido como <em>sexting<\/em> no consensuado); b) intimidaci\u00f3n persistente en redes sociales (s<em>talking)<\/em>: seguimiento constante de la actividad en redes sociales con comentarios ofensivos, invasivos o amenazantes; y c) <em>ciberacoso<\/em>: acoso digital persistente que puede incluir burlas, amenazas, suplantaci\u00f3n de identidad o difusi\u00f3n de informaci\u00f3n falsa.<\/p>\n\n\n\n<p>A estas formas se suma una pr\u00e1ctica cada vez m\u00e1s com\u00fan: la manipulaci\u00f3n emocional a trav\u00e9s de mensajes constantes, el monitoreo de la ubicaci\u00f3n mediante aplicaciones m\u00f3viles o la exigencia de contrase\u00f1as bajo la idea de \u201cconfianza\u201d. Estas conductas, aunque se camuflan bajo discursos de afecto o preocupaci\u00f3n, reproducen din\u00e1micas de control t\u00edpicas del machismo m\u00e1s tradicional.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>CIBERACTIVISMO MASCULINISTA<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Frente al avance del feminismo y de los movimientos antipatriarcales, tambi\u00e9n han emergido expresiones de resistencia activa en el entorno digital. Una de ellas es el llamado <em>ciberactivismo masculinista<\/em>, compuesto por grupos que defienden la superioridad de lo masculino y se oponen abiertamente a las luchas por la equidad de g\u00e9nero. Estos colectivos, generalmente integrados por varones heteronormativos, utilizan plataformas digitales para difundir discursos antifeministas, ridiculizar las demandas por la igualdad y promover ideas que refuercen los privilegios masculinos.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre estos grupos se encuentran \u201cVarones Unidos\u201d en Latinoam\u00e9rica, \u201cMachos Alfa\u201d en Espa\u00f1a, los \u201cIncels\u201d en Estados Unidos, los \u201cForos de Varones Despiertos\u201d o grupos de \u201cMejoramiento Masculino\u201d en M\u00e9xico, quienes construyen su identidad en oposici\u00f3n al feminismo, al que acusan de \u201cexagerado\u201d, \u201cdictatorial\u201d o \u201cinjusto con los hombres\u201d. Un ejemplo representativo del tipo de discurso que difunden puede encontrarse en este fragmento, extra\u00eddo de un post de uno de estos grupos:<\/p>\n\n\n\n<p>La paranoia feminista est\u00e1 llegando a niveles aberrantes\u2026 Ser pro igualdad es siempre ser antifeminista. Ese feminismo en b\u00fasqueda de privilegios y presupuestos p\u00fablicos, que busca razones para mantener sus \u2018teor\u00edas\u2019 vivas, alimentando el conflicto entre el hombre&nbsp; y&nbsp; la&nbsp;&nbsp; mujer&nbsp;&nbsp; como&nbsp;&nbsp;&nbsp; individuos<\/p>\n\n\n\n<p>libres\u2026 (Porta, 2018, 11 de enero, secci\u00f3n \u201cNeomachistas somos todos\u201d).<\/p>\n\n\n\n<p>Este tipo de mensajes, aunque muchas veces se presentan como opini\u00f3n personal o humor, reproducen y refuerzan discursos que deslegitiman la lucha feminista, dificultan el di\u00e1logo y perpet\u00faan formas m\u00e1s sofisticadas de violencia simb\u00f3lica.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/image-2.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-1874\" width=\"217\" height=\"325\" srcset=\"https:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/image-2.png 386w, https:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/image-2-200x300.png 200w\" sizes=\"(max-width: 217px) 100vw, 217px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p><strong><em>REFLEXI\u00d3N FINAL<\/em><\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Bonino (2005) propone una serie de estrategias para confrontar los micromachismos y sus efectos: reconocer su existencia en la vida diaria, identificar las creencias de g\u00e9nero que los justifican o invisibilizan, y promover pr\u00e1cticas equitativas que transformen las relaciones interpersonales. Tambi\u00e9n subraya la importancia de una reflexi\u00f3n constante por parte &nbsp;de &nbsp;los &nbsp;hombres &nbsp;sobre los privilegios que<\/p>\n\n\n\n<p>les otorga su posici\u00f3n social por el solo hecho de ser varones.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta misma l\u00ednea, Bard (2016) se\u00f1ala que es necesario traducir el pensamiento en acci\u00f3n concreta, cotidiana, que evite reproducir micromachismos o cualquier otra forma de violencia de g\u00e9nero. En este sentido, resulta esperanzador que est\u00e9n surgiendo diversos colectivos de hombres que cuestionan sus propias creencias y pr\u00e1cticas -como \u201cHombres Tejedores\u201d en Latinoam\u00e9rica-, abriendo caminos hacia una masculinidad m\u00e1s consciente y corresponsable.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunado a ello, as\u00ed como el machismo ha encontrado nuevas formas de manifestarse en el siglo XXI, tambi\u00e9n han emergido nuevas estrategias para combatirlo. Grupos de ciberactivistas antipatriarcales -como \u201cLas Brujas del Mar\u201d en M\u00e9xico-, iniciativas educativas, redes de apoyo y proyectos art\u00edsticos con perspectiva de g\u00e9nero conforman una contracultura que, desde distintos frentes, busca desmontar los discursos de poder naturalizado.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas acciones son vitales no solo para visibilizar las violencias sutiles, sino para imaginar y construir formas de convivencia m\u00e1s justas, libres y cuidadosas. Enfrentar el machismo del siglo XXI requiere no solo identificar sus nuevas m\u00e1scaras, sino tambi\u00e9n construir activamente formas distintas de relacionarnos. Si el machismo se reinventa, la equidad tambi\u00e9n deber\u00eda hacerlo; es necesario detectar sus formas contempor\u00e1neas, incluso cuando se disfrazan de humor, modernidad o libertad de expresi\u00f3n. La pregunta clave ya no es si el machismo existe, sino: \u00bfc\u00f3mo se transforma hoy y c\u00f3mo lo estamos -o no- desafiando?<\/p>\n\n\n\n<p>Al visibilizar estas nuevas expresiones del machismo, se busca generar una conciencia colectiva que favorezca la reflexi\u00f3n cr\u00edtica, la transformaci\u00f3n social y reconocer que la equidad de g\u00e9nero es un proyecto compartido que requiere atenci\u00f3n constante, participaci\u00f3n activa y compromiso cotidiano desde diversos espacios, tanto presenciales como digitales.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>REFERENCIAS<\/em><\/strong> <strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>ActitudFem, (2015, 18 de marzo). <em>\u00bfQu\u00e9 es una actitud machista?<\/em> <em>[Video]. YouTube. <\/em>&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=CV1m2zTZ3nk\">https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=CV1m2zTZ3nk<\/a>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Bard, G. (2016). Aferrarse o soltar privilegios de g\u00e9nero: sobre masculinidades hegem\u00f3nicas y disidentes. <em>Pen\u00ednsula, 11<\/em>(2), 101-122.<\/p>\n\n\n\n<p>Bonino, L. B. (2005). <em>Las microviolencias y sus efectos: claves para su detecci\u00f3n. <\/em><a href=\"https:\/\/www.joaquimmontaner.net\/Saco\/dipity_mens\/lasmicroviolenciasysusefectos.pdf\">https:\/\/www.joaquimmontaner.net\/Saco\/dipity_mens\/lasmicroviolenciasysusefectos.pdf<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>De la Torre, N. (2017, 17 de abril). <em>Las adolescentes no se reconocen como v\u00edctimas de violencia de g\u00e9nero.<\/em> <a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/comunidad-valenciana\/2017\/04\/17\/58f44b19268e3e1b4b8b45d4.html\">https:\/\/www.elmundo.es\/comunidad-valenciana\/2017\/04\/17\/58f44b19268e3e1b4b8b45d4.html<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Magallanes, M. &amp; Bard, G. (2017). #Piquetetazo: la lucha ciberfeminista y la agenda medi\u00e1tica. Peri\u00f3dico do N\u00facleo de Estudos e Pesquisas sobre G\u00eanero e Direito, 6(3), 196-221. <a href=\"http:\/\/periodicos.ufpb.br\/ojs2\/index.php\/ged\/index\">http:\/\/periodicos.ufpb.br\/ojs2\/index.php\/ged\/index<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Porta, G. (2018, 11 de enero). <em>\u201cNeo-machistas\u201d somos todos.<\/em> <a href=\"http:\/\/varonesunidos.com\/masculinidad\/neomachistas-somos-to2\/\">http:\/\/varonesunidos.com\/masculinidad\/neomachistas-somos-to2\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Sandoval, F. R., Reyes, L. A. y Santiago, C. (2018). <em>El micromachismo presente en la regi\u00f3n centro de M\u00e9xico. <\/em><a href=\"http:\/\/ru.iiec.unam.mx\/4425\/1\/1-202-Sandoval-Reyes-Santiago.pdf\">http:\/\/ru.iiec.unam.mx\/4425\/1\/1-202-Sandoval-Reyes-Santiago.pdf<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Tarri\u00f1o, L., &amp; Garc\u00eda-Carintero, M. \u00c1. (2015). Adolescentes y violencia de g\u00e9nero en las redes sociales. En <em>Aportaciones a la investigaci\u00f3n sobre mujeres y g\u00e9nero <\/em>(pp. 426-439). V Congreso Universitario Internacional\u00bb Investigaci\u00f3n y G\u00e9nero.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><em>Las opiniones expresadas por los autores no necesariamente reflejan la postura del editor de la publicaci\u00f3n. Esta revista es una publicaci\u00f3n semestral en espa\u00f1ol, arbitrada, de acceso abierto y licenciamiento&nbsp;Creative Commons; puede ser reproducida con fines no lucrativos, siempre y cuando se cite la fuente completa y su direcci\u00f3n electr\u00f3nica. De otra forma requiere permiso previo por escrito.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Dr. Francisco Javier Robles Ojeda Ayudante de prefesor de asignatura \u201cB\u201d y docente en la Divisi\u00f3n de Educaci\u00f3n Continua de la Facultad de Estudios Superiores <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/analisis\/han-muerto-los-monstruos-del-machismo-y-la-violencia-o-solo-han-cambiado-de-mascara\/\" title=\"\u00bfHAN MUERTO LOS MONSTRUOS DEL MACHISMO Y LA VIOLENCIA O SOLO HAN CAMBIADO DE M\u00c1SCARA?\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":1,"featured_media":1875,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[4],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1869"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1869"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1869\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1926,"href":"https:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1869\/revisions\/1926"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1875"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1869"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1869"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1869"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}