{"id":1616,"date":"2025-01-23T06:00:00","date_gmt":"2025-01-23T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/?p=1616"},"modified":"2025-01-23T20:29:10","modified_gmt":"2025-01-23T20:29:10","slug":"debe-ser-empleada-la-musica-en-la-terapia-familiar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/analisis\/debe-ser-empleada-la-musica-en-la-terapia-familiar\/","title":{"rendered":"\u00bfDEBE SER EMPLEADA LA M\u00daSICA EN LA TERAPIA FAMILIAR?"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-media-text alignwide is-stacked-on-mobile is-vertically-aligned-bottom\"><figure class=\"wp-block-media-text__media\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"225\" height=\"180\" src=\"https:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Dra-Galicia-Moyeda.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1617 size-full\"\/><\/figure><div class=\"wp-block-media-text__content\">\n<p><em><strong>Dra. Iris X\u00f3chitl Galicia Moyeda<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Facultad de Estudios Superiores Iztacala, UNAM.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Profesor de carrera Titular A de Tiempo completo, Definitiva. Adscripci\u00f3n a la Divisi\u00f3n de Investigaci\u00f3n y Posgrado.<\/p>\n\n\n\n<p>Correo electr\u00f3nico: iris@unam.mx<\/p>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Cita recomendada:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Galicia, I. (2024). \u00bfDebe ser empleada la m\u00fasica en la terapia familiar?<em> Revista de Divulgaci\u00f3n Crisis y Retos en la Familia y Pareja, 7<\/em>(1), 39-44. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.22402\/j.rdcrfp.unam.7.1.2025.620.39-44\">https:\/\/doi.org\/10.22402\/j.rdcrfp.unam.7.1.2025.620.39-44<\/a><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Resumen<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La m\u00fasica tiene un papel central en los efectos positivos en el contexto de la vida emocional, social y cognitiva del individuo. En este escrito se menciona la relaci\u00f3n entre m\u00fasica y emoci\u00f3n, y se propone el empleo de preguntas que exploren la escucha musical del paciente en un proceso terap\u00e9utico sist\u00e9mico. Con base en la informaci\u00f3n obtenida se espera que se dise\u00f1en intervenciones en las que se emplee la escucha del est\u00edmulo musical o bien unas nuevas narrativas del problema del consultante en las que se incorpore el est\u00edmulo musical. Tambi\u00e9n se refieren algunas de las funciones del\u00a0 musicoterapeuta para distinguirlas del empleo del est\u00edmulo musical por parte del terapeuta familiar\u00a0 sist\u00e9mico.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Palabras clave:<\/em> musicoterapia receptiva, emoci\u00f3n, terapia familiar<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p>Se sugiere que el terapeuta familiar sist\u00e9mico emplee el est\u00edmulo musical que pudiera estar presente en la conformaci\u00f3n del motivo de consulta de los pacientes o consultantes. Se tiene evidencia, seg\u00fan diversos autores (Juslin, 2010, Patel, 2015; Poch 1999; Thaut, &amp; Wheeler, 2010), que el aspecto emocional se encuentra asociado con la m\u00fasica y por ello han examinado las variaciones en los patrones neurofisiol\u00f3gicos activados por la m\u00fasica, las diferencias individuales, las experiencias asociadas y otros aspectos tales como la salud f\u00edsica, el estr\u00e9s, la respuesta al placebo, la ansiedad, .la depresi\u00f3n, la enfermedad coronaria, el c\u00e1ncer. el dolor, la funci\u00f3n inmunol\u00f3gica, entre otros; con el fin de realizar intervenciones musicales espec\u00edficas basadas en las necesidades y preferencias individuales. Dichas intervenciones se han elaborado generalmente desde la llamada Terapia Musical. En esta ocasi\u00f3n se propone la denominada Terapia Musical Receptiva, en donde el individuo est\u00e1 expuesto a la escucha musical. Dicha terapia puede ser usada en ni\u00f1os, adolescentes y adultos con o sin problemas emocionales, en \u00e9stos \u00faltimos con el fin de lograr altos niveles de conciencia (Hansen, 2010).<\/p>\n\n\n\n<p>Hay datos que revelan que la escucha musical puede influir en los procesos afectivos, y se ha reportado que en el organismo durante tal escucha puede modular la actividad de diversas regiones cerebrales (Patel, 2015).<\/p>\n\n\n\n<p>Cabe mencionar que la investigaci\u00f3n que valora diversos aspectos de las respuestas del oyente a la m\u00fasica se basa en tres argumentos b\u00e1sicos: que la m\u00fasica&nbsp; a) es una se\u00f1al eficaz para transferir mensajes&nbsp; emocionales;&nbsp; b) es un factor que correlaciona tanto con emociones subjetivas como con funciones cognitivas y (c) tiene una comunicaci\u00f3n del significado emocional que parece ser influido por interacciones complejas tanto de los rasgos de personalidad de los individuos as\u00ed como su g\u00e9nero, edad, estado de \u00e1nimo y otros elementos del contexto (Thaut &amp; Wheeler, 2010).<\/p>\n\n\n\n<p>Estos mismos argumentos podr\u00edan ser considerados para que en la Terapia Familiar Sist\u00e9mica pudiese emplearse la m\u00fasica o la escucha musical como un elemento importante en las intervenciones que se implementar\u00edan con la familia o la pareja. Si bien el empleo de la m\u00fasica con fines terap\u00e9uticos se practica desde otras corrientes y disciplinas y no es nuevo, deber\u00eda incentivarse en las escuelas o en los cursos de formaci\u00f3n de terapeutas familiares y no dejarle al alumno la decisi\u00f3n de emplearla o no. Los motivos para tal incentivaci\u00f3n son expuestas a lo largo del actual escrito<\/p>\n\n\n\n<p>Se considera que no es nuevo pues se tienen escritos de los fil\u00f3sofos griegos como Plat\u00f3n y Arist\u00f3teles de c\u00f3mo utilizar la m\u00fasica para afectar la salud y el comportamiento de los individuos; durante la Edad Media la m\u00fasica sigui\u00f3 ligada a la salud y m\u00e1s recientemente, desde finales del siglo XVII en Estados Unidos, la m\u00fasica se ha utilizado para tratar problemas f\u00edsicos y mentales (Thaut &amp; Wheeler, 2010).<\/p>\n\n\n\n<p>La experiencia de la m\u00fasica suele ir acompa\u00f1ada de una respuesta afectiva de alg\u00fan tipo; por ejemplo, el reconocimiento nost\u00e1lgico de una canci\u00f3n favorita en la radio mientras se conduce un coche, la frustraci\u00f3n dirigida hacia la m\u00fasica empleada en las tiendas, la alegr\u00eda al escuchar una excelente actuaci\u00f3n en un concierto, un estado de \u00e1nimo triste creado por la banda sonora de una pel\u00edcula, entre otras.<\/p>\n\n\n\n<p>Poch (1999) menciona que la m\u00fasica ejerce un papel importante en diversas situaciones o contextos, entre ellos, en la familia. Refiere, por ejemplo, como se han empleado ejercicios de relajaci\u00f3n y escucha musical, para reducir la ansiedad en adolescentes, logr\u00e1ndose niveles muy bajos de ansiedad.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, se sugiere que los futuros terapeutas familiares hagan indagaciones al paciente por su motivo de consulta y que tambi\u00e9n pregunten sobre sus preferencias musicales y cu\u00e1les de ellas se encuentran asociadas al tema de consulta y\/ o a diversos estados de \u00e1nimo; ello pudiera ser auxiliar para poder establecer una intervenci\u00f3n en la que pudiese emplear la m\u00fasica. Dichas preguntas pueden implementarse en los diferentes modelos terap\u00e9uticos ense\u00f1ados en la Residencia de Psicolog\u00eda de la UNAM en Terapia Familiar Sist\u00e9mica, particularmente en la FES Iztacala, siguiendo la particularidad que en cada uno de ellos se especifica. Las intervenciones pueden ser diversas seg\u00fan el motivo de consulta y el modelo empleado por el terapeuta.<\/p>\n\n\n\n<p>Por su parte, la Asociaci\u00f3n Estadounidense de Musicoterapia (AMTA, por sus siglas en ingl\u00e9s) refiere de acuerdo con una entrevista realizada entre sus miembros, que las situaciones m\u00e1s comunes para que trabajar con los est\u00edmulos proporcionados por los musicoterapeutas, son instalaciones\/escuelas para ni\u00f1os (18 %) instalaciones geri\u00e1tricas (15 %), entornos de salud mental (13 %), centros de pr\u00e1ctica p\u00fablica y privada (13 %), entornos m\u00e9dicos (10 %), y otras \u00e1reas comprenden el resto (31 %) (AMTA, 2007).<\/p>\n\n\n\n<p>Desde otra \u00f3ptica, Juan Linares, refiere que \u00e9l y Giorgo Semboloni han presentado en diversos foros sist\u00e9micos reflexiones te\u00f3ricas sobre la relaci\u00f3n entre la familia y la m\u00fasica, especialmente entre la familia y la \u00f3pera, tarea a la que se han adherido Javier Ortega, Roberto Pereira y Carlos Sluzki.<\/p>\n\n\n\n<p>Linares presenta las palabras de Semboloni en las que \u00e9ste \u00faltimo expresa que la m\u00fasica es un elemento comunicativo que va m\u00e1s all\u00e1 del lenguaje verbal y anal\u00f3gico, que es una v\u00eda de comunicaci\u00f3n m\u00e1s directa, a nivel \u201cmeta\u201d, en relaci\u00f3n con las palabras y los gestos (Linares &amp; Sembolini, 2014). La m\u00fasica incorpora un elemento que trasciende las \u201ctrampas\u201d del lenguaje digital, enmarc\u00e1ndolo y trascendi\u00e9ndolo, por su capacidad de transmisi\u00f3n y expresi\u00f3n comunicativa en diferentes niveles y desde luego y por tanto en un nivel superior (Olabarr\u00eda, 2016).&nbsp; Menciona Semboloni que la m\u00fasica, en particular la \u00f3pera, nos ayuda a entender la vida misma pues tiene una capacidad de s\u00edntesis, de comunicaci\u00f3n y expresi\u00f3n de las emociones a un nivel mayor o superior a las acciones puramente racionales y en general a cualquier otra forma de expresi\u00f3n humana (Linares &amp; Sembolini2014).<\/p>\n\n\n\n<p>En un trabajo realizado por Carlos Sluzki (en Linares &amp; Semboloni 2014), acerca de las narrativas sobre la relaci\u00f3n de pareja, expone los resultados de un an\u00e1lisis de diferentes personajes, contenidos en diversas \u00f3peras sobre Barbazul. Al respecto menciona que se pueden realizar varias interpretaciones de dicha narraci\u00f3n de acuerdo a la \u00e9poca en que fueron escritas y al sector social que va dirigida la obra musical. Tambi\u00e9n concluye sobre los riesgos de la curiosidad en las parejas y realiza aportaciones relacionales acerca de las fronteras y usos de la intimidad en la pareja. Finalmente presenta una tipolog\u00eda referida a las parejas y sus conflictos potenciales, que en palabras del propio Sluzky no pretende tener m\u00e1s m\u00e9ritos que otras tipolog\u00edas realizadas al respecto, s\u00f3lo tiene la intenci\u00f3n de \u201corientar a los terapeutas en la indagaci\u00f3n de conflictos en algunas \u00e1reas del complejo laber\u00edntico relacional de la pareja\u2026 incorpor\u00e1ndola al repertorio de hilos exploratorios en el contexto terap\u00e9utico, guiando hip\u00f3tesis y proveyendo un nivel alternativo de descripci\u00f3n de malentendidos en la pareja en conflicto. Todo ello a la b\u00fasqueda de nuevas narrativas durante el proceso terap\u00e9utico\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Atendiendo a estos datos y argumentos, se sugiere el empleo del est\u00edmulo musical en la terapia familiar sist\u00e9mica, siguiendo las sugerencias de Sluzky. Si bien no se busca formar musicoterapeutas, se puede incentivar a los estudiantes de terapia familiar sist\u00e9mica a emplear la m\u00fasica o el est\u00edmulo musical. Para ello es factible tomar adem\u00e1s de lo expuesto por Sluzky, el argumento de Bruscia (1997 mencionado por Arias 2008) referente a que la m\u00fasica debe ser aplicada de forma h\u00e1bil por un terapeuta y el de Kenney (1987, mencionado por Linares y Semboloni,&nbsp; 2014) quien refiere que \u201cexiste la posibilidad de que la patolog\u00eda sea perpetuada por terapeutas que operan sin orientaci\u00f3n est\u00e9tica\u201d . Adem\u00e1s, Bruscia (1998) y Thaut y Wheeler (2010) proponen que el musicoterapeuta puede actuar juntamente con un terapeuta para acceder a emociones y recuerdos, estructurar el comportamiento y proporcionar experiencias sociales para lograr los objetivos cl\u00ednicos. De tal forma el terapeuta familiar sist\u00e9mico podr\u00eda trabajar de la mano con un musicoterapeuta.<\/p>\n\n\n\n<p>A los futuros terapeutas familiares, no se les estar\u00eda formando como musicoterapeutas al incentivar el uso de la m\u00fasica escuchada por los pacientes o consultantes, pues seg\u00fan Poch (1999), la musicoterapia no se limita solamente a la aplicaci\u00f3n de la m\u00fasica sino tambi\u00e9n a la ejecuci\u00f3n por parte del terapeuta, y a que tanto el paciente como el terapeuta sean creadores activos de la m\u00fasica. La AMTA, define la musicoterapia como \u00abel uso cl\u00ednico y basado en evidencia de intervenciones musicales para lograr objetivos individualizados dentro de una relaci\u00f3n terap\u00e9utica por parte de un profesional acreditado que ha completado un programa de musicoterapia aprobado\u00bb. Adem\u00e1s, dicha asociaci\u00f3n sostiene que un musicoterapeuta debe ser una persona preparada y al menos con un nivel de licenciatura, aunque tambi\u00e9n se menciona que muchos musicoterapeutas tienen t\u00edtulos de maestr\u00eda y doctorado. En Estados Unidos, la credencial de Musicoterapeuta se otorga a personas que han completado una formaci\u00f3n de nivel de licenciatura y han aprobado un examen. Esto se hace a trav\u00e9s de la Junta de Certificaci\u00f3n de Musicoterapeutas Dicha credencial tiene tal certificaci\u00f3n (MT-BC), la cual requiere de una educaci\u00f3n continua para renovar el MT-BC.<\/p>\n\n\n\n<p>En nuestro pa\u00eds, en M\u00e9xico, no se tiene tal credencial ni certificaci\u00f3n, por lo que se invitar\u00eda a la UNAM a proporcionar la formaci\u00f3n de musicoterapeuta. En otros pa\u00edses se ha formalizado la formaci\u00f3n del musicoterapeuta con un nivel de licenciatura. Se puede decir que en Am\u00e9rica los pa\u00edses donde m\u00e1s desarrollo ha tenido la musicoterapia son Argentina y Brasil, pero sin duda Estados Unidos es el pa\u00eds en donde m\u00e1s se ha desarrollado, y en donde hay una especial labor de investigaci\u00f3n, adem\u00e1s de tener una consideraci\u00f3n social y cient\u00edfica de la musicoterapia (Palacios, 2001).<\/p>\n\n\n\n<p>En la propuesta que se realiza en este trabajo, consistente en emplear la informaci\u00f3n del est\u00edmulo musical escuchado por los pacientes en la terapia familiar para proponer intervenciones terap\u00e9uticas, en las que por ejemplo pueda presentarse la escucha musical&nbsp; tampoco se estar\u00edan usurpando funciones con el musicoterapeuta pues las principales actividades que se realizan dentro del contexto de una sesi\u00f3n musicoterapeutica son la audici\u00f3n musical, y adem\u00e1s la creaci\u00f3n y recreaci\u00f3n musicales, las cuales. Adem\u00e1s hay que mencionar que no s\u00f3lo permiten una estimulaci\u00f3n auditiva en el paciente, sino que tambi\u00e9n producen estimulaciones en otros sentidos, como por ejemplo el visual, el t\u00e1ctil y el cinest\u00e9sico (Arias 2008).<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que se buscar\u00eda ser\u00eda lograr los cambios afectivos y\/o emocionales con la audici\u00f3n del est\u00edmulo musical y con ello conseguir mejorar la situaci\u00f3n que ha llevado al (los) paciente(s) a buscar ayuda.<\/p>\n\n\n\n<p>Las preguntas destinadas a detectar la escucha musical de los pacientes permitir\u00eda adem\u00e1s de conocer las narrativas dominantes que sostienen los s\u00edntomas o los conflictos de las familias o de los consultantes, en las palabras de Sluzky (2008) permitir\u00eda el desestabilizarlas, lo que constituir\u00eda uno de los objetivos clave de la terapia, mientras que otro consistir\u00eda en acompa\u00f1ar a la familia o a los consultantes en el proceso de generar historias alternativas, igualmente viables, \u00e9tica y est\u00e9ticamente s\u00f3lidas que no requieran ni evoquen la presencia del dolor, los s\u00edntomas o los conflictos que los llevaron a la consulta.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, los terapeutas familiares pueden emplear el aspecto musical como un elemento m\u00e1s en la comprensi\u00f3n del motivo de consulta y utilizarlo potencialmente para cumplir con los objetivos establecidos en el espacio terap\u00e9utico.<\/p>\n\n\n\n<p>El papel exacto de la emoci\u00f3n de la terapia en general y en particular en musicoterapia no ha sido considerado en la mayor\u00eda de la literatura. Sin embargo, as\u00ed como las personas siempre tienen emociones, la terapia siempre trata con las emociones de una forma u otra (Thaut &amp; Wheeler, 2010). Por lo anterior se sugiere que el terapeuta familiar emplee preguntas relacionadas a la m\u00fasica escuchada por el cliente y de esa manera tener suficiente informaci\u00f3n para poder emplear intervenciones en las que se emplee la m\u00fasica escuchada para generar emociones que le ayuden al cliente, consultante o paciente a mejorar la situaci\u00f3n que le ha llevado a solicitar ayuda terap\u00e9utica.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n se sugiere realizar m\u00e1s investigaci\u00f3n sobre los efectos de incorporar la m\u00fasica en las intervenciones terap\u00e9uticas de corte sist\u00e9mico para tener opciones de intervenciones y que los resultados de esas investigaciones se den a conocer.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>CONCLUSIONES<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El terapeuta familiar puede emplear el est\u00edmulo musical, en su forma de escucha. Si realiza preguntas de acuerdo con el modelo empleado, puede tener informaci\u00f3n de como los est\u00edmulos musicales tienen o no importancia en la conformaci\u00f3n del motivo de consulta del paciente.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo anterior se argumenta en el sentido que la m\u00fasica tiene una relaci\u00f3n importante con las emociones del individuo y \u00e9stas pueden estar influyendo en la conformaci\u00f3n del problema que lo aqueja que por lo general se asocia con el motivo de consulta. Con base a esa informaci\u00f3n obtenida, el terapeuta familiar puede proponer intervenciones terap\u00e9uticas, en las que por ejemplo pueda presentar la escucha de alg\u00fan est\u00edmulo musical y con ello auxiliar en la soluci\u00f3n del problema del paciente. Cabe mencionar que al emplear tal est\u00edmulo, no se estar\u00edan usurpando las funciones del musicoterapeuta, m\u00e1s bien como menciona Sluzky, se buscar\u00eda conocer la narrativa del problema para desestabilizarla y posteriormente proporcionar narrativas alternativas al consultante.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>REFERENCIAS<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>American Music Therapy Association (AMTA). (2007). <em>The 2007 member sourcebook.<\/em> Silver Spring.<\/p>\n\n\n\n<p>Arias, V, Y (2008). <em>Musicoterapia: influencia psicol\u00f3gica de la m\u00fasica en el ser humano y su aplicaci\u00f3n como terapia <\/em>[Tesis de Licenciatura en Ac\u00fastica]. Universidad Austral de Chile.<\/p>\n\n\n\n<p>Bruscia, K. E. (1998). <em>Defining music therapy<\/em> (2nd edn). Gilsum, NH. Barcelona Publishers.<\/p>\n\n\n\n<p>Juslin, P. N. (2010). <em>Handbook of Music and Emotion: Theory, Research, Applications<\/em>. Oxford Academic. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1093\/acprof:oso\/9780199230143.001.0001\">https:\/\/doi.org\/10.1093\/acprof:oso\/9780199230143.001.0001<\/a> &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hansen, S (2010). Music, Health, and Well-Being. En P. N. Juslin (ed.). <em>Handbook of Music<\/em> and <em>Emotion: Theory, Research, Applications.<\/em> Oxford Scholarship. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1093\/acprof:oso\/9780199230143.001.0001\">https:\/\/doi.org\/10.1093\/acprof:oso\/9780199230143.001.0001<\/a> &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Linares, J, L &amp; Semboloni, P. G. (2014). <em>La Familia en la \u00d3pera: Met\u00e1foras l\u00edricas para problemas relacionales<\/em>. Gedisa.<\/p>\n\n\n\n<p>Olavarr\u00eda, M. B.&nbsp; (2016). Rese\u00f1a: La familia en la \u00f3pera. Met\u00e1foras l\u00edricas para problemas relacionales. <em>Revista REDES,<\/em> (33), 105-108.<\/p>\n\n\n\n<p>Palacios, J. I. (2001). El concepto de musicoterapia a trav\u00e9s de la historia. <em>Revista Interuniversitaria<\/em> de Formaci\u00f3n del Profesorado, 42, 19-31.<\/p>\n\n\n\n<p>Patel, A. (2015). <em>Music and the Brain. <\/em><em>Course Guidebook. The Great Courses. <\/em>Corporate Headquarters.<\/p>\n\n\n\n<p>Poch, S. (1999). <em>Compendio de Musicoterapia<\/em> (I y II). Herder.<\/p>\n\n\n\n<p>Sluzki, C.E. (2008), \u2018The Ancient Cult of Madame\u2019: when therapists trade curiosity for certainty. <em>Journal of Family Therapy, 30<\/em> (2), 117-128. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1111\/j.1467-6427.2008.00421.x\">https:\/\/doi.org\/10.1111\/j.1467-6427.2008.00421.x<\/a> \u00a0\u00a0\u00a0 <\/p>\n\n\n\n<p>Thaut, H. M. &amp;., Wheeler, B. (2010). Music Therapy. En P. N. Juslin (ed.). <em>Handbook of Music and Emotion: Theory, Research, Applications.<\/em> Oxford Scholarship. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1093\/acprof:oso\/9780199230143.001.0001\">https:\/\/doi.org\/10.1093\/acprof:oso\/9780199230143.001.0001<\/a><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p><em>Las opiniones expresadas por los autores no necesariamente reflejan la postura del editor de la publicaci\u00f3n. Esta revista es una publicaci\u00f3n semestral en espa\u00f1ol, arbitrada, de acceso abierto y licenciamiento&nbsp;Creative Commons; puede ser reproducida con fines no lucrativos, siempre y cuando se cite la fuente completa y su direcci\u00f3n electr\u00f3nica. De otra forma requiere permiso previo por escrito.<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Dra. Iris X\u00f3chitl Galicia Moyeda Facultad de Estudios Superiores Iztacala, UNAM. Profesor de carrera Titular A de Tiempo completo, Definitiva. 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