{"id":1560,"date":"2024-08-20T06:00:00","date_gmt":"2024-08-20T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/?p=1560"},"modified":"2024-08-22T15:12:29","modified_gmt":"2024-08-22T15:12:29","slug":"como-fortalecer-la-autoestima-en-la-ninez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/analisis\/como-fortalecer-la-autoestima-en-la-ninez\/","title":{"rendered":"\u00bfC\u00d3MO FORTALECER LA AUTOESTIMA EN LA NI\u00d1EZ?"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-2\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow\" style=\"flex-basis:100%\"><div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"270\" height=\"338\" src=\"https:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/image.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-1561\" srcset=\"https:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/image.png 270w, https:\/\/www.gipps.org\/revistaredes\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/image-240x300.png 240w\" sizes=\"(max-width: 270px) 100vw, 270px\" \/><\/figure><\/div><\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Lic. Micaela Victoria Potes <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><em>Pontificia Universidad Cat\u00f3lica Argentina<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-css-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Cita recomendada:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Potes, M. (2023). \u00bfC\u00f3mo fortalecer la autoestima en la ni\u00f1ez?<em> Revista de Divulgaci\u00f3n Crisis y Retos en la Familia y Pareja, 6<\/em>(2), 40-45. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.22402\/j.rdcrfp.unam.6.2.2024.593.40-45\">https:\/\/doi.org\/10.22402\/j.rdcrfp.unam.6.2.2024.593.40-45<\/a><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-css-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Resumen<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las pr\u00e1cticas de crianza, es decir, el modo en que los padres act\u00faan para con sus hijos en situaciones de la vida cotidiana, impactan en el desarrollo socioemocional del ni\u00f1o. La autoestima es la valoraci\u00f3n que el sujeto hace de s\u00ed mismo, pudiendo ser positiva o negativa, y se construye en funci\u00f3n de los v\u00ednculos del ni\u00f1o con sus otros significativos. De modo que las pr\u00e1cticas de crianza repercuten en el desarrollo de la autoestima del ni\u00f1o. En este sentido, el ejercicio de la parentalidad positiva se erige como una alternativa valiosa para fortalecer la autoestima en la ni\u00f1ez.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Palabras clave:<\/em> pr\u00e1cticas de crianza, parentalidad positiva, autoestima, ni\u00f1ez<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-css-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><strong>PR\u00c1CTICAS DE CRIANZA: ESTILOS PARENTALES Y SU IMPACTO EN LOS HIJOS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La familia es el n\u00facleo b\u00e1sico de socializaci\u00f3n a trav\u00e9s de la cual los ni\u00f1os se insertan en la cultura. Desde antes de nacer, los padres, comienzan a imaginar c\u00f3mo criar\u00e1n y educar\u00e1n a sus hijos. Y, al momento del nacimiento, deben adecuar sus expectativas a la realidad. A trav\u00e9s de m\u00faltiples estrategias que implementan, van moldeando los comportamientos de sus hijos en funci\u00f3n de lo que consideran deseable y m\u00e1s conveniente para ellos. A estas acciones se las denomina estilos educativos o parentales.<\/p>\n\n\n\n<p>Los estilos parentales representan, entonces, la forma de actuar de los padres o cuidadores respecto a sus ni\u00f1os en situaciones de la vida cotidiana, en la toma de decisiones e incluso en la resoluci\u00f3n de conflictos. Seg\u00fan Darling y Steinberg (1993), constituyen un conjunto de actitudes hacia los hijos que les son transmitidas y que, en su totalidad, crean un clima emocional en el cual se expresan las conductas de los padres.<\/p>\n\n\n\n<p>El modelo de autoridad parental descrito por Baumrind (1966) es considerado uno de los m\u00e1s importantes al momento de clasificar los estilos parentales. A partir del grado de control que ejercen los padres sobre sus hijos, se pueden distinguir tres estilos: autoritario, democr\u00e1tico o autoritativo, y permisivo. A su vez, en funci\u00f3n de estos aportes, Maccoby y Martin (1983) a\u00f1aden un cuarto estilo: el negligente. Para estos autores, los estilos parentales son considerados en funci\u00f3n de dos dimensiones: (a) afecto\/comunicaci\u00f3n, que alude al cari\u00f1o, la comprensi\u00f3n, la aprobaci\u00f3n y la aceptaci\u00f3n que se brinda a los hijos; y (b) control\/establecimiento de l\u00edmites, la cual refiere al disciplinamiento, al cumplimiento de normas y a la supervisi\u00f3n del comportamiento de los ni\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>En el estilo autoritario, el grado de control es alto, es decir, los padres son sumamente estrictos y exigen obediencia absoluta. Los intereses y las necesidades de los hijos, no son considerados, y las expresiones de afecto y cari\u00f1o son escasas o nulas. Por consiguiente, estos ni\u00f1os suelen ser extremadamente obedientes, tienden a tener dificultades para confiar en s\u00ed mismos y en sus posibilidades, e inconvenientes para adaptarse socialmente, lo que los torna m\u00e1s propensos a sentir tristeza y\/o culpa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El estilo democr\u00e1tico es considerado el m\u00e1s saludable debido a que los padres se preocupan por sus hijos y atienden a sus necesidades. Se caracteriza por una relaci\u00f3n parento-filial c\u00e1lida y afectuosa, la comunicaci\u00f3n es fluida y el grado de control es moderado. En consecuencia, estos ni\u00f1os son propensos a confiar en s\u00ed mismos y en su potencial, son usualmente estables a nivel emocional, y tienden a desarrollar una adecuada capacidad de autocontrol.<\/p>\n\n\n\n<p>En el estilo permisivo, los padres no suelen poner l\u00edmites, por lo cual hay poco control respecto de las normas. A su vez, si bien los padres son afectuosos y la comunicaci\u00f3n es fluida, estos tienden a sobrevalorar la individualidad y la autonom\u00eda del ni\u00f1o, como as\u00ed tambi\u00e9n su autorregulaci\u00f3n emocional. En otras palabras consideran que los ni\u00f1os son capaces de controlar y gestionar sus propias emociones y comportamientos, por lo que promueven su autonom\u00eda a\u00fan en edades tempranas, de modo que son los intereses y deseos del ni\u00f1o son los que dirigen la interacci\u00f3n paterno-filial. Como resultado, estos ni\u00f1os suelen tener bajo control de sus impulsos y ser poco obedientes, asimismo desarrollan baja tolerancia a la frustraci\u00f3n, lo que los vuelve muy proclives a presentar problemas de comportamiento<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, en el estilo negligente, los padres son indiferentes a las necesidades de sus hijos, y el foco est\u00e1 puesto en sus propias necesidades. Los padres est\u00e1n poco implicados en la crianza, y las relaciones se caracterizan por la frialdad y el distanciamiento. Por ende, estos ni\u00f1os suelen sentirse inseguros de s\u00ed mismos, tienden a ser inestables y dependientes, a tener dificultad para relacionarse con otros y, al igual que los ni\u00f1os criados bajo el estilo permisivo, son propensos a presentar baja tolerancia a la frustraci\u00f3n, lo que podr\u00eda desencadenar en problemas de comportamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Cabe destacar que los estilos parentales no son excluyentes, es decir, puede predominar uno y poseer actitudes y comportamientos espec\u00edficos de otro. As\u00ed mismo, es posible que los padres posean estilos diferentes. No obstante, de un modo u otro, todas estas actitudes impactan en el desarrollo emocional y social de los ni\u00f1os, en su bienestar, en su capacidad de autocontrol, en su autoestima, en su moralidad e incluso en su desempe\u00f1o escolar.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>PARENTALIDAD POSITIVA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Se entiende por parentalidad positiva aquella cuyo comportamiento se encuentra sustentado en el inter\u00e9s superior del ni\u00f1o. Un padre positivo es aquel que gu\u00eda y orienta el desarrollo pleno e integral de las capacidades del ni\u00f1o sin ejercer violencia e implementando l\u00edmites saludables. Es aquel que se involucra en la vida de sus hijos, que cuida, protege, brinda amor y seguridad, pero a la vez ejerce un control basado en el afecto, el di\u00e1logo y la cercan\u00eda. El respeto, la tolerancia y la comprensi\u00f3n son el fundamento del v\u00ednculo paterno-filial (Rodrigo et al., 2010).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Los principios b\u00e1sicos de la parentalidad positiva son: (a) construir v\u00ednculos afectivos c\u00e1lidos que promuevan la aceptaci\u00f3n y los sentimientos positivos; (b) propiciar un entorno estructurado que le posibilite al ni\u00f1o desarrollar un sentimiento de seguridad a trav\u00e9s de una rutina predecible y del establecimiento de los l\u00edmites necesarios; (c) estimular las habilidades de los hijos, brindar apoyo y compartir tiempo de calidad con ellos; (d) reconocerlos, escucharlos y valorarlos; (e) promover&nbsp; espacios de escucha y reflexi\u00f3n que les permitan sentirse competentes; (f) brindar una educaci\u00f3n sin violencia, evitando el maltrato f\u00edsico y\/o psicol\u00f3gico, sancionando el mal comportamiento y elogiando el bueno.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>AUTOESTIMA EN LA NI\u00d1EZ<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Coopersmith (1967) la autoestima es la valoraci\u00f3n que hace el sujeto de s\u00ed mismo. Se trata de una experiencia subjetiva que se transmite a los dem\u00e1s por medio de reportes verbales o conductas manifiestas. Para Rosenberg (1995), es un sentimiento hacia uno mismo que se construye a partir de la evaluaci\u00f3n de las propias caracter\u00edsticas, pudiendo ser positivo o negativo.<\/p>\n\n\n\n<p><br>Si la autoestima es positiva puede funcionar como un factor promotor y protector de la salud. Los sujetos con una autoestima positiva tienden a experimentar mayor bienestar, a ser m\u00e1s adaptables a los cambios y m\u00e1s tolerantes al estr\u00e9s y, por lo tanto, m\u00e1s resilientes y m\u00e1s felices (Vargas Rubilar y Oros, 2011).<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a sus bases, esta tiene sus ra\u00edces en las experiencias vividas durante los primeros a\u00f1os de vida. Cuando el ni\u00f1o nace, depende absolutamente de sus cuidadores para sobrevivir. Es importante que, en esos primeros v\u00ednculos, el ni\u00f1o se sienta querido y protegido, ya que eso le permitir\u00e1 desarrollar un sentimiento de confianza y seguridad. Durante toda la ni\u00f1ez, los otros significativos, especialmente los padres, juegan un rol esencial en este proceso de construcci\u00f3n de autoestima en tanto que el ni\u00f1o internaliza lo que sus padres reflejan. Como aseguran Barudy y Dantagnan (2005), \u201clo que una madre o padre siente, piensa o hace por sus hijos y la forma en que lo comunica tendr\u00e1 un impacto significativo en la manera en la que una ni\u00f1a o ni\u00f1o se conciben a s\u00ed mismos\u201d (p. 87).<\/p>\n\n\n\n<p>Un ambiente familiar donde predomina el afecto y la comunicaci\u00f3n resulta crucial para el desarrollo de una autoestima positiva. Asimismo, la estabilidad de las figuras parentales, una buena estimulaci\u00f3n y el refuerzo positivo de los logros resultan igualmente importantes. Los ni\u00f1os con una autoestima positiva tienden a sentirse valiosos, seguros y confiados de s\u00ed mismos, son socialmente m\u00e1s aut\u00f3nomos, psicol\u00f3gica y emocionalmente m\u00e1s estables, presentan bajos niveles de ansiedad, suelen ser m\u00e1s eficaces en la resoluci\u00f3n de tareas y\/o actividades de la vida cotidiana, son m\u00e1s creativos, atentos, cooperativos, y suelen respetar las reglas, admiten sus limitaciones, mantienen relaciones sociales saludables, y saben proyectarse hacia los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Por el contrario, las cr\u00edticas constantes, el rechazo y la indiferencia, el maltrato, la falta de aceptaci\u00f3n y reconocimiento por parte de los padres, favorece el desarrollo de una autoestima global baja en los hijos. Estos ni\u00f1os carecen de confianza en s\u00ed mismos, les cuesta expresarse, sus relaciones interpersonales suelen ser poco satisfactorias, tienen temor a ser rechazados, dudan de sus capacidades, se sienten minusvalorados, carecen de responsabilidad, buscan modelos a los cuales imitar, manifiestan un estado de \u00e1nimo triste, se frustran con facilidad frente a dificultades y tienden a sentirse insatisfechos consigo mismos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>CONCLUSIONES<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los aportes de Baumrind (1966) y Maccoby y Martin (1983) resultan cruciales para comprender el impacto que tienen las pr\u00e1cticas de crianza en los ni\u00f1os. Los padres son las primeras figuras significativas del ni\u00f1o, por lo que sus actitudes y comportamientos para con sus hijos resultan trascendentales para un desarrollo socioemocional \u00f3ptimo. Durante la ni\u00f1ez, la autoestima se encuentra estrechamente vinculada a las experiencias de interacci\u00f3n entre el ni\u00f1o y sus padres, es decir, se construye a partir de sus v\u00ednculos con los otros significativos. Por lo que las estrategias que estos desplieguen, resultan sustanciales.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Un ni\u00f1o criado bajo un estilo parental democr\u00e1tico, sabe que cuenta con la gu\u00eda y el acompa\u00f1amiento de sus padres, se desenvuelve con mayor autonom\u00eda y, por tanto, posee mayor confianza en s\u00ed mismo<\/em>. Ello se debe a que sus metas son estimuladas y sus logros celebrados. El clima afectivo y comunicativo en el que crecen los torna m\u00e1s estables ps\u00edquica y socialmente, por lo que suelen tener mayor autocontrol. Estas caracter\u00edsticas constituyen las bases para el desarrollo de una autoestima positiva (Alonso Garc\u00eda y Rom\u00e1n S\u00e1nchez, 2005; Camarillo Madrid y V\u00e1zquez Monter, 2015).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Promover una autoestima positiva durante la ni\u00f1ez es fundamental, dado que esta resulta ser un factor promotor y protector de la salud mental. Una crianza basada en el apoyo parental incondicional comprendido por conductas tales como el soporte emocional e informacional, el respeto por la autonom\u00eda, el reconocimiento y la aceptaci\u00f3n del hijo, un clima familiar positivo donde predominen la calidez y el afecto en los v\u00ednculos, y el establecimiento de l\u00edmites saludables son esenciales para su desarrollo. El ejercicio de la parentalidad positiva (Rodrigo et al., 2010) se erige as\u00ed como un modelo alternativo a las clasificaciones cl\u00e1sicas de los estilos parentales y se constituye como un pilar fundamental para fortalecer la autoestima en la ni\u00f1ez.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>REFERENCIAS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Alonso Garc\u00eda, J. y Rom\u00e1n S\u00e1nchez, J. M. (2005). Pr\u00e1cticas educativas familiares y autoestima. Psicothema, 17(1), 76-82.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Baumrind, D. (1966). Effects of authoritative parental control on child behavior. Child Development, 37(4), 887-907. https:\/\/doi.org\/10.2307\/1126611<\/p>\n\n\n\n<p>Barudy, J. y Dantagnan, M. (2005). Los buenos tratos a la infancia: apego, parentalidad y resiliencia. Gedisa.<\/p>\n\n\n\n<p>Camarillo Madrid, E. M. y V\u00e1zquez Monter, S. C. (2015). Influencia de los estilos parentales en la autoestima de ni\u00f1os de 9 a 12 a\u00f1os. Huella De La Palabra, (9). https:\/\/doi.org\/10.37646\/huella.vi9.419<\/p>\n\n\n\n<p>Coopersmith, S. (1967). The antecedents of self-esteem. Consulting Psychologists Press. En Eysenck, H.J. y Eysenck, S. (1975) Manual of the Eysenck Personality Questiollnaire. Hooder y Stoughton Educational.<\/p>\n\n\n\n<p>Darling, N., &amp; Steinberg, L. (1993). Parenting styles as context: an integrative model. Psychological Bulletin, 113, 487-496. https:\/\/doi.org\/10.1037\/0033-2909.113.3.487<\/p>\n\n\n\n<p>Maccoby, E. E., &amp; Martin, J. A. (1983). Socialization in the context of the family: parent-child interaction. En P. H. Mussen (Ed.), Handbook of child psychology: Socialization, personality, and social development (pp. 1-101). Wiley.<\/p>\n\n\n\n<p>Rodrigo, M. J., M\u00e1iquez, M.L. y Mart\u00edn, J. (2010). Parentalidad positiva y pol\u00edticas locales de apoyo a las familias. Orientaciones para favorecer el ejercicio de las responsabilidades parentales desde las corporaciones locales. Federaci\u00f3n Espa\u00f1ola de Municipios y Provincias (FEMP).<\/p>\n\n\n\n<p>Rosenberg, M., Schooler, C., Schoenbach, C., &amp; Rosenberg, F. (1995). Global self-esteem and specific self-esteem. Amer Socio Rev, 60(1), 141-156. https:\/\/doi.org\/10.2307\/2096350<\/p>\n\n\n\n<p>Vargas Rubilar, J. A. y Oros, L. B. (2011). Parentalidad y autoestima de los hijos: una revisi\u00f3n sobre la importancia del fortalecimiento familiar para el desarrollo infantil positivo. Apuntes Universitarios, 1(1), 155-17. https:\/\/doi.org\/10.17162\/au.v1i1.318<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p>Las opiniones expresadas por los autores no necesariamente reflejan la postura del editor de la publicaci\u00f3n. Esta revista es una publicaci\u00f3n semestral en espa\u00f1ol, arbitrada, de acceso abierto y licenciamiento <em>Creative Commons<\/em>; puede ser reproducida con fines no lucrativos, siempre y cuando se cite la fuente completa y su direcci\u00f3n electr\u00f3nica. De otra forma requiere permiso previo por escrito.<\/p>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Lic. Micaela Victoria Potes Pontificia Universidad Cat\u00f3lica Argentina Cita recomendada: Potes, M. (2023). \u00bfC\u00f3mo fortalecer la autoestima en la ni\u00f1ez? 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